Es una lástima que hoy en Venezuela, en el propio día de San Valentín, una enorme tristeza embarga el alma nacional, cuándo este desgobierno de Maduro, cómo instrumento del régimen castrista cubano, inunda las calles de la sangre de futuro, de represión salvaje, desapariciones y cárcel en contra de decenas de estudiantes, miembros de la disidencia democrática y ciudadanos comunes que optaron por protestar pacíficamente en las calles del país ante el desastre de las políticas oficiales: por la escasez de alimentos y otros rubros básicos, infernal índice inflacionario, violencia e inseguridad en todos lados, devaluaciones sucesivas de la moneda nacional ante el dólar, corrupción galopante, quiebra del aparato productivo nacional, crecimiento del desempleo y la evidente ineptitud gerencial ante las demandas ciudadanas por los apagones eléctricos o los pésimos servicios públicos. O la total ausencia de una idónea e imparcial administración de justicia, por el secuestro descarado de los poderes públicos, al ser concentradas las decisiones políticas de Estado en el poder ejecutivo de Miraflores y desde la Habana.
Durante estos 15 años de desgobierno rojo rojito la “ideología del odio” fue sembrada para recoger los frutos –ahora- de los desencuentros en el seno familiar, confrontaciones entre grupos sociales diversos, clases sociales y miembros de la sociedad en su conjunto. El Estado totalitario se encargó de minar el espíritu colectivo, los valores, principios, educación, ética ciudadana y hasta de los sentimientos religiosos. A través de esa ardua tarea “planificada” de imponer una supuesta nueva ideología colectiva, simbolizada en el manoseado “Socialismo del Siglo XXI.
Pero Lo más grave: nacieron los Frankenstein del “hombre nuevo” materializados en los clanes enchufados del poder de la corrupción administrativa de un Diosdado, Ramírez, Merentes, Aissami o Andrade. O en el otro extremo de la escala social, pero también enchufados con este desgobierno, con los llamados “colectivos armados”, los cuales desarrollan las sucias tareas criminales de “control social” hacia miembros de la disidencia democrática en el campo sindical, gremial, estudiantil, comunitario o agrupación política.
No obstante lo dicho, en este día tan especial de “San Valentín, acompañados de la poesía inmortal de Pablo Neruda, distantes del odio enfermizo de Maduro y su combo, entremezclamos esa paradoja entre esta tristeza colectiva que nos arruga el alma y este bello y sublime sentimiento humano: “Pienso, en esta época en que tú me amaste/se irá por otra azul substituida,/ será otra piel sobre los mismos huesos,/otros ojos verán la primavera/Nadie de los que ataron esta hora,/ de los que conversaron con el humo,/gobiernos, traficantes, transeúntes,/continuarán moviéndose sus hilos/…Qué mundo! Qué profundo perejil!/Qué nave navegando en la dulzura!/ Y tú tal vez y yo tal vez topacio!/ya no habrá división en las campanas/…y allí donde respiran los claveles/fundaremos un traje que resista/la eternidad de un beso victorioso/
viernes, 14 de febrero de 2014
jueves, 13 de febrero de 2014
¿NI PAN, NI VOZ, NI SUEÑOS DE LIBERTAD?
Quizás podrán callar la voz de los medios, reprimir con saña, privar de la libertad a muchos jóvenes y hasta cubrir con sangre de futuro las calles de Venezuela, pero jamás podrán detener el viento indetenible de cambio que se expresó con fuerza de huracán en millones y millones de nacionales, a través de las impactantes y multitudinarias marchas en el Día de la Juventud. Esa oleada de rebeldía incendió la pradera para pulverizar en los tiempos de Dios a ese modelo fracasado de país: hambreador, corrupto, represor y perverso que representa los intereses del régimen cubano en la actual estructura de poder de Miraflores en Venezuela.
Hay un sentimiento que recorre el alma nacional de un ya ¡basta! al odio enfermizo, las divisiones, a las mentiras y manipulaciones; y que siga a la deriva de ese barco-nación que se hunde en el pantanal de la pobreza, la carestía de alimentos, la inflación endemoniada, creciente desempleo y, ante ese manto de terror de la cultura de la violencia y la inseguridad que nos arropa a todos.
Ni el pan nuestro de cada día se consigue, porque ese desvarío del poder omnipotente desde el Estado se adueñó de todo y sobrevivimos de las importaciones de los alimentos, que por la carencia de las divisas necesarias, hace posible esa vieja aspiración del dogmatismo marxista cubano del control absoluto de la conducta de los ciudadanos, so pena de suspenderle el racionado mendrugo de pan. Una nueva forma de esclavitud, pero disfrazada con la conquista del “mar de la felicidad”, que nunca llega. No aparece pues, por ningún lado, el cacareado y prometido “Socialismo del Siglo XXI”.
Muy por el contrario, ese fulano “proceso revolucionario” fue generando y ejecutando acciones para ir apagando la voz de los ciudadanos, que sólo repiten, por la vía de las imposiciones estatales o adoraciones míticas, los loas eternos al “Comandante Supremo” en el “Cuartel de las Montañas”. O en el ámbito terrenal al Maduro o al Diosdado herederos de aquél, que en esos procesos de adoctrinamiento, están convertidos hoy en los mejores discípulos sumisos e incondicionales de los dueños del poder dictatorial del Proyecto Vene-Cuba.
La concepción tiránica del “militarismo” cubano se ha venido imponiendo en Venezuela, a tal punto que todo el poder mediático está en manos del Estado y los pocos medios que quedan de la llamada “prensa libre”, se les acorrala con procedimientos amañados, de no concederles las divisas para la adquisición de papel o porque en aras de la seguridad del Estado la tv y emisoras, sólo pueden divulgar informaciones de su total conveniencia. La censura y la autocensura han funcionado con la eficacia de apagar progresivamente las informaciones diversas y ejercicio del pensamiento plural.
Pero los sueños de libertad no podrán ser arrebatados por tiranía “militaroide” alguna o por los “colectivos armados” tarifados para segar la vida de los jóvenes en rebeldía. La disidencia de millones contra este status quo rojo rojito criminal, corrupto, hambreador y pervertido; apenas comienza a enseñar las semillas sembradas de lucha en resistencia por la libertad y la democracia. ¡Qué no nos quede duda: tendremos pan, tendremos nuevamente voz, tendremos luz de progreso y el olor de la libertad tendrá por siempre su luna de violines!
Hay un sentimiento que recorre el alma nacional de un ya ¡basta! al odio enfermizo, las divisiones, a las mentiras y manipulaciones; y que siga a la deriva de ese barco-nación que se hunde en el pantanal de la pobreza, la carestía de alimentos, la inflación endemoniada, creciente desempleo y, ante ese manto de terror de la cultura de la violencia y la inseguridad que nos arropa a todos.
Ni el pan nuestro de cada día se consigue, porque ese desvarío del poder omnipotente desde el Estado se adueñó de todo y sobrevivimos de las importaciones de los alimentos, que por la carencia de las divisas necesarias, hace posible esa vieja aspiración del dogmatismo marxista cubano del control absoluto de la conducta de los ciudadanos, so pena de suspenderle el racionado mendrugo de pan. Una nueva forma de esclavitud, pero disfrazada con la conquista del “mar de la felicidad”, que nunca llega. No aparece pues, por ningún lado, el cacareado y prometido “Socialismo del Siglo XXI”.
Muy por el contrario, ese fulano “proceso revolucionario” fue generando y ejecutando acciones para ir apagando la voz de los ciudadanos, que sólo repiten, por la vía de las imposiciones estatales o adoraciones míticas, los loas eternos al “Comandante Supremo” en el “Cuartel de las Montañas”. O en el ámbito terrenal al Maduro o al Diosdado herederos de aquél, que en esos procesos de adoctrinamiento, están convertidos hoy en los mejores discípulos sumisos e incondicionales de los dueños del poder dictatorial del Proyecto Vene-Cuba.
La concepción tiránica del “militarismo” cubano se ha venido imponiendo en Venezuela, a tal punto que todo el poder mediático está en manos del Estado y los pocos medios que quedan de la llamada “prensa libre”, se les acorrala con procedimientos amañados, de no concederles las divisas para la adquisición de papel o porque en aras de la seguridad del Estado la tv y emisoras, sólo pueden divulgar informaciones de su total conveniencia. La censura y la autocensura han funcionado con la eficacia de apagar progresivamente las informaciones diversas y ejercicio del pensamiento plural.
Pero los sueños de libertad no podrán ser arrebatados por tiranía “militaroide” alguna o por los “colectivos armados” tarifados para segar la vida de los jóvenes en rebeldía. La disidencia de millones contra este status quo rojo rojito criminal, corrupto, hambreador y pervertido; apenas comienza a enseñar las semillas sembradas de lucha en resistencia por la libertad y la democracia. ¡Qué no nos quede duda: tendremos pan, tendremos nuevamente voz, tendremos luz de progreso y el olor de la libertad tendrá por siempre su luna de violines!
miércoles, 12 de febrero de 2014
¡LAS HUELLAS DEL FASCISMO CASTRO-MADURISTA!
La ola de protestas que han sacudido a todo el territorio venezolano con impacto internacional, señalan el inicio de una nueva etapa del proceso de lucha de la resistencia socio-política nacional, en contra de la imposición de un modelo autocrático militarista procastrista de desgobernar a Venezuela. Es una respuesta firme y contundente de los nacionales ante el hastío y humillaciones con la aplicación de las recetas de destrucción integral de la República y control social propias del modelo fracasado del “socialismo real” que impera, desde hace 55 años, en aquella isla del Caribe.
Un avisado observador se ha podido dar cuenta que, no es al azar, la represión brutal hacia los estudiantes y la clara intencionalidad de dejarle huellas en el cuerpo, especialmente en el rostro, como producto de las balas y perdigones de las distintas policías al servicio del régimen y de la acción de los “colectivos armados” que, desde la Pdvsa del truhán fascista de Ramírez, son pagados con los recursos de los petrodólares pertenecientes a todos los venezolanos.
Se trata de enarbolar con estas atrocidades de perjuicio físico a estos jóvenes Irreverentes y antisistema (amén de las detenciones antiinconstitucionales y enviar a varios al infierno de las cárceles de la desgestión de la inefable“fosforito”); un claro mensaje al resto de los ciudadanos de su condición de fascistas y que no les importa nada, en ese descabellado propósito de mantenerse en el poder cómo sea, aun a costa de desatar las medidas represivas más crueles y salvajes, que serían la envidia de los otrora nazi-fascistas alemanes o de aquél sanguinario Stalin ruso que registra la historia universal.
Pero, veamos que lo analizado anteriormente forma parte de una política de Estado, al visibilizar el cómo a -millones y millones de coterráneos- son marcados a través de la colocación de números en partes del cuerpo, al aplicar sistemas de control del mal copiado paradigma del régimen cubano, para racionar la entrega de alimentos y otros rubros a la población. Que uno recuerde sólo a las reses u a otros animales para el consumo humano, se les aplica el mismo procedimiento de control. La humillación y a violación impune a la dignidad humana es la síntesis repudiable de estos mecanismos de claro corte “fascistoide”.
Al “ilegítimo” Maduro y el cavernícola Diosdado, quién le “serrucha las patas” descaradamente, saben de sus evidentes carencias de aptitudes políticas y gerenciales para manejar un país de la complejidad socio-política de la Venezuela actual, que por responsabilidad directa de ellos al mando de la nave de la nación, presenta hoy esa tragi-comedia ante el mundo, de la escasez de productos básicos, de la falta de papel para limpiarse el trasero, las insólitas cifras rojas de inflación o de homicidios en manos del hampa, cuyo poder a alcanzado niveles siderales, que dejan estupefacto a cualquier ciudadano del mundo civilizado del presente.
¡El fascismo rojo no pasará y la lucha de resistencia pacífica marca el camino de conquistar la libertad, la democracia y un futuro distinto de progreso y bienestar!
Un avisado observador se ha podido dar cuenta que, no es al azar, la represión brutal hacia los estudiantes y la clara intencionalidad de dejarle huellas en el cuerpo, especialmente en el rostro, como producto de las balas y perdigones de las distintas policías al servicio del régimen y de la acción de los “colectivos armados” que, desde la Pdvsa del truhán fascista de Ramírez, son pagados con los recursos de los petrodólares pertenecientes a todos los venezolanos.
Se trata de enarbolar con estas atrocidades de perjuicio físico a estos jóvenes Irreverentes y antisistema (amén de las detenciones antiinconstitucionales y enviar a varios al infierno de las cárceles de la desgestión de la inefable“fosforito”); un claro mensaje al resto de los ciudadanos de su condición de fascistas y que no les importa nada, en ese descabellado propósito de mantenerse en el poder cómo sea, aun a costa de desatar las medidas represivas más crueles y salvajes, que serían la envidia de los otrora nazi-fascistas alemanes o de aquél sanguinario Stalin ruso que registra la historia universal.
Pero, veamos que lo analizado anteriormente forma parte de una política de Estado, al visibilizar el cómo a -millones y millones de coterráneos- son marcados a través de la colocación de números en partes del cuerpo, al aplicar sistemas de control del mal copiado paradigma del régimen cubano, para racionar la entrega de alimentos y otros rubros a la población. Que uno recuerde sólo a las reses u a otros animales para el consumo humano, se les aplica el mismo procedimiento de control. La humillación y a violación impune a la dignidad humana es la síntesis repudiable de estos mecanismos de claro corte “fascistoide”.
Al “ilegítimo” Maduro y el cavernícola Diosdado, quién le “serrucha las patas” descaradamente, saben de sus evidentes carencias de aptitudes políticas y gerenciales para manejar un país de la complejidad socio-política de la Venezuela actual, que por responsabilidad directa de ellos al mando de la nave de la nación, presenta hoy esa tragi-comedia ante el mundo, de la escasez de productos básicos, de la falta de papel para limpiarse el trasero, las insólitas cifras rojas de inflación o de homicidios en manos del hampa, cuyo poder a alcanzado niveles siderales, que dejan estupefacto a cualquier ciudadano del mundo civilizado del presente.
¡El fascismo rojo no pasará y la lucha de resistencia pacífica marca el camino de conquistar la libertad, la democracia y un futuro distinto de progreso y bienestar!
lunes, 10 de febrero de 2014
¡LA DESTRUCCIÓN DEL EMPLEO!
La ignorancia, al parecer, es la mayor “virtud” del desgobierno de Maduro y sus incondicionales. Bajo la receta del rancio esquema “marxistoide” de la destrucción del dizque Estado burgués y la direccionalidad política de los Castro de Cuba, han hecho esfuerzos durante estos 15 años de despelote sociopolítico de hacer realidad lo mal aprendido en los manuales de Marx: acabando con el aparato productivo del país y por consiguiente con decenas de miles empleos en el sector privado, generando mayores calamidades para los excluidos sociales que dicen defender, sí nos atenemos a la retórica barata oficialista y a la propaganda engañosa por los medios controlados por el Estado.
No hay datos fiables de cuántas empresas y comercios han cerrado las puertas desde hace tres quinquenios con este desgobierno “socialista”, pero es evidente que son centenares, a la luz de las denuncias de empresarios, comerciantes y dirigentes sindicales. O peor aun cuando ante los medios o acciones de calles los mismos trabajadores afectados han reclamado estabilidad laboral y el pago de sus derechos laborales de ley.
Y lo más reciente, que refuerza lo dicho, los anuncios de varias empresas transnacionales (Toyota, General Motors y otras) de cerrar sus actividades operativas ante la inexistencia de las divisas requeridas para la producción de vehículos y reglas de juego claras en materia económica. Los empleos que generan estas empresas, que son miles y miles, aumentaría a niveles impredecibles el fenómeno del desempleo en el país. Con lo cual, además, se elevaría la crisis socioeconómica de la República, para distanciarse a grados siderales de cumplir con las metas del milenio ante la ONU de reducir la pobreza para el 2015.
A lo anterior se le suma, la quiebra y colapso de las empresas básicas de Guayana y los graves problemas financieros y gerenciales de PDVSA que, para sobrevivir, ha recibido los auxilios económicos del BCV o, a través de esa espiral de endeudamiento con China; que en paralelo al cobro de abultados intereses, ha venido exigiendo mayor participación en la explotación petrolera de la faja bituminosa del Orinoco y pagos de deudas a cambio de millones de barriles de petróleo a futuro. Las amenazas de que se abulten las tasas de desocupación laboral por estos gravísimos problemas, están ahí sobre el tapete de la incertidumbre nacional.
La política del “garrote vil”, persecución y cárcel en contra de dirigentes sindicales que han osado denunciar este infierno laboral y los escandalosos casos de corrupción, con participación de altos funcionario enchufados de este desgobierno; es la gota que rebasado el vaso, en este proceso acelerado de la destrucción de la República, a nombre de una supuesta “revolución socialista” que, lo único que ha demostrado, es su fracaso rotundo en los diversos órdenes de la vida nacional y la pérdida creciente de las condiciones y calidad de vida de todos los nacionales. ¡La convocatoria es a la lucha sociopolítica para salir de este túnel oscuro, cómo la vía más expedita para que el sol de la vida de la democracia de progreso resplandezca!
No hay datos fiables de cuántas empresas y comercios han cerrado las puertas desde hace tres quinquenios con este desgobierno “socialista”, pero es evidente que son centenares, a la luz de las denuncias de empresarios, comerciantes y dirigentes sindicales. O peor aun cuando ante los medios o acciones de calles los mismos trabajadores afectados han reclamado estabilidad laboral y el pago de sus derechos laborales de ley.
Y lo más reciente, que refuerza lo dicho, los anuncios de varias empresas transnacionales (Toyota, General Motors y otras) de cerrar sus actividades operativas ante la inexistencia de las divisas requeridas para la producción de vehículos y reglas de juego claras en materia económica. Los empleos que generan estas empresas, que son miles y miles, aumentaría a niveles impredecibles el fenómeno del desempleo en el país. Con lo cual, además, se elevaría la crisis socioeconómica de la República, para distanciarse a grados siderales de cumplir con las metas del milenio ante la ONU de reducir la pobreza para el 2015.
A lo anterior se le suma, la quiebra y colapso de las empresas básicas de Guayana y los graves problemas financieros y gerenciales de PDVSA que, para sobrevivir, ha recibido los auxilios económicos del BCV o, a través de esa espiral de endeudamiento con China; que en paralelo al cobro de abultados intereses, ha venido exigiendo mayor participación en la explotación petrolera de la faja bituminosa del Orinoco y pagos de deudas a cambio de millones de barriles de petróleo a futuro. Las amenazas de que se abulten las tasas de desocupación laboral por estos gravísimos problemas, están ahí sobre el tapete de la incertidumbre nacional.
La política del “garrote vil”, persecución y cárcel en contra de dirigentes sindicales que han osado denunciar este infierno laboral y los escandalosos casos de corrupción, con participación de altos funcionario enchufados de este desgobierno; es la gota que rebasado el vaso, en este proceso acelerado de la destrucción de la República, a nombre de una supuesta “revolución socialista” que, lo único que ha demostrado, es su fracaso rotundo en los diversos órdenes de la vida nacional y la pérdida creciente de las condiciones y calidad de vida de todos los nacionales. ¡La convocatoria es a la lucha sociopolítica para salir de este túnel oscuro, cómo la vía más expedita para que el sol de la vida de la democracia de progreso resplandezca!
domingo, 9 de febrero de 2014
¡“PUEBLO”, “PATRIA”…PREFERIDAS POR DICTADORES!
Cualquier avispado observador se ha podido dar cuenta de la incesante repetición de palabras de tiranos y mesías militaristas cómo -“pueblo”, “Patria – que, históricamente, nos recuerdan el holocausto del nazi-fascismo alemán, las atrocidades antihumanas de los “gorilas militares” del Cono Sur, al Fidel de los fusilamientos a disidentes o; al Chávez y al Maduro del caos, el desastre nacional o de la represión y cárcel sistemática contra quienes piensen distinto a su Proyecto totalitario “militaroide”.
La palabra y el concepto demagógico de “pueblo” los conectó con las esperanzas y demandas de redención social de los excluidos. Pero, en paralelo, la aplicación de la concepción “militarista” al Estado y la sociedad les otorgó la patente de corso para encubrir los propósitos de fondo de cavar la fosa de todo vestigio de democracia, ejercicio del pensamiento plural, respeto a los derechos humanos, ambiente propicio para la prevalencia de normas constitucionales que se cumplan y, la presencia de una imparcial administración de justicia.
El control del poder mediático y la propaganda consuetudinaria cubren las otras tareas, muy a lo Gobbels, de la alienación desmedida de densos sectores de la población, que idiotizados sólo optan con sonar con sus aplausos de galería, la dirección equivocada hacia al abismo de la pobreza, la miseria, la ruina y la desesperanza de una vida mejor. Chávez y -lo heredó Maduro- los “Aló presidente” y las “cadenas” obligadas por todos los medios a cada rato, son los símbolos obscuros de los procesos de destrucción de la conciencia colectiva y de la participación auténtica del pueblo en la toma de decisiones sobre el rumbo de la nación.
Con la palabra y el concepto de “Patria” les abrió el camino a los proyectos faraónicos que, cuán mesías de uniforme militar o máscaras similares, se vendieron ante todos cómo los inmaculados “patriotas”, o “épicos próceres” supuestamente de ser capaces de dar la vida por los intereses nacionales. Pero que, al hurgar debajo de la alfombra, las miserias humanas se muestran con todo su esplendor, con los casos escandalosos de corrupción, narcotráfico, nepotismo, clanes y mafias para el usufructo personal o de las camarillas del entorno. O del empleo de la “administración de justicia” para la venganza personal o “fusilar” la moral de líderes de la oposición democrática o de conocidos luchadores sociales (sindicales, gremiales, estudiantiles o comunitarios).
A nombre pues del “pueblo” y de la “Patria” Venezuela vive una de las peores crisis de su historia, aun cuando en palabras de Maduro y su combo vamos rumbo al “mar de la felicidad”. La escasez de productos básicos, la inflación inaguantable, el desempleo galopante por el cierre de empresas y comercios, la falta de medicamentos para el tratamiento de enfermedades delicadas; la violencia e inseguridad por el hampa o, la represión brutal de este desgobierno contra quienes osen romper el silencio ante esta farsa nacional; mantiene a los jóvenes y ciudadanos en las calles, dispuesto a no calársela más. El dilema continúa siendo: ¡Democracia o dictadura! ¡Tú decides!
La palabra y el concepto demagógico de “pueblo” los conectó con las esperanzas y demandas de redención social de los excluidos. Pero, en paralelo, la aplicación de la concepción “militarista” al Estado y la sociedad les otorgó la patente de corso para encubrir los propósitos de fondo de cavar la fosa de todo vestigio de democracia, ejercicio del pensamiento plural, respeto a los derechos humanos, ambiente propicio para la prevalencia de normas constitucionales que se cumplan y, la presencia de una imparcial administración de justicia.
El control del poder mediático y la propaganda consuetudinaria cubren las otras tareas, muy a lo Gobbels, de la alienación desmedida de densos sectores de la población, que idiotizados sólo optan con sonar con sus aplausos de galería, la dirección equivocada hacia al abismo de la pobreza, la miseria, la ruina y la desesperanza de una vida mejor. Chávez y -lo heredó Maduro- los “Aló presidente” y las “cadenas” obligadas por todos los medios a cada rato, son los símbolos obscuros de los procesos de destrucción de la conciencia colectiva y de la participación auténtica del pueblo en la toma de decisiones sobre el rumbo de la nación.
Con la palabra y el concepto de “Patria” les abrió el camino a los proyectos faraónicos que, cuán mesías de uniforme militar o máscaras similares, se vendieron ante todos cómo los inmaculados “patriotas”, o “épicos próceres” supuestamente de ser capaces de dar la vida por los intereses nacionales. Pero que, al hurgar debajo de la alfombra, las miserias humanas se muestran con todo su esplendor, con los casos escandalosos de corrupción, narcotráfico, nepotismo, clanes y mafias para el usufructo personal o de las camarillas del entorno. O del empleo de la “administración de justicia” para la venganza personal o “fusilar” la moral de líderes de la oposición democrática o de conocidos luchadores sociales (sindicales, gremiales, estudiantiles o comunitarios).
A nombre pues del “pueblo” y de la “Patria” Venezuela vive una de las peores crisis de su historia, aun cuando en palabras de Maduro y su combo vamos rumbo al “mar de la felicidad”. La escasez de productos básicos, la inflación inaguantable, el desempleo galopante por el cierre de empresas y comercios, la falta de medicamentos para el tratamiento de enfermedades delicadas; la violencia e inseguridad por el hampa o, la represión brutal de este desgobierno contra quienes osen romper el silencio ante esta farsa nacional; mantiene a los jóvenes y ciudadanos en las calles, dispuesto a no calársela más. El dilema continúa siendo: ¡Democracia o dictadura! ¡Tú decides!
jueves, 6 de febrero de 2014
¡LA LIBERTAD SE CONQUISTA, NO SE MENDIGA!
Con el título de este escrito estoy parafraseando una frase histórica del apóstol de la libertad José Martí, quién en 1876, se refería a que: “Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan”. Y con ello, con todo el respeto a la dirigencia de la MUD, uno está terciando en el debate político para decirles que no es posible conquistar la libertad de Venezuela de las garras de la tiranía roja rojita, identificándose con la tesis errónea del “colaboracionismo” con el régimen pro cubanovenezolano, porque no existen experiencias históricas que demuestren la sustentabilidad de esa postura. A no ser que sea –uno- el que este equivocado. Pero el debate, sin duda toma cuerpo, porque resulta una tarea de primer orden “arrancarle” la libertad y los derechos constitucionales, que son pisoteados a los nacionales por esta rancia élite cívico-militaroide, que ostenta hoy el poder político y del Estado desde la Habana y Miraflores.
Nadie, que no sea mezquino, podría poner en duda los esfuerzos sobrehumanos de la vanguardia de la MUD para lograr esos avances políticos y electorales en el campo de la disidencia venezolana y más aún, lo admirable de su conducta, por haber podido soportar estoicamente por espacio de 15 años las distintas oleadas represivas, acosos, persecuciones, hostigamiento y descalificaciones de toda índole por parte del régimen. No obstante, los procesos vividos, requieren de una severa dosis de reflexión y debate para poder extraer las lecciones enriquecedoras, que permitan ahora mayores avances del proyecto emprendido en esta etapa.
Identificar cuáles han sido las debilidades y fortalezas, las amenazas y oportunidades, para poder elaborar nuevas políticas, estrategias y sobre todo valorar con exactitud el rol que debe jugar la vanguardia disidente, para sacar lucidez del brillo del sol en pro de la participación ciudadana organizada. O también cómo dar ese salto cualitativo de la mera conducta electoralista a la inserción en las luchas sociales diarias de los ciudadanos, en la defensa de sus derechos, que son groseramente arrebatados por los mercenarios de la actual y arrogante élite de poder en el país.
Hay condiciones objetivas (crisis socioeconómica, política, institucional y moral) y subjetivas (hastiados y por deseos de cambio) en el contexto nacional que serían de gran provecho para contribuir a acelerar ese proceso del despertar colectivo, ante un pueblo que en una porción muy importante, todavía luce confundido por la labor realizada por los aparatos propagandísticos del oficialismo “castro-chavecista-madurista”; que utilizan con descaro las lecciones aprendidas del nazi-fascista alemán Gobbels, quién con maestría en el manejo de las artes del engaño y la manipulación; supo mantener por buen tiempo acciones alienantes que dejaron huella negativa en la conciencia colectiva del pueblo alemán, en aquella época aciaga para la humanidad entera.
La tesis del liderazgo colectivo y la de establecer mecanismo idóneos para la participación real y organizada de los ciudadanos cobra vigencia. La propuesta que rueda por el país de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, se convierte el mecanismo ideal para que juntos contribuyamos a darle una salida pacífica, democrática y constitucional a la actual crisis y caos nacional por la cual atraviesa la República.
¡El debate y la acción colectiva suben al pedestal del protagonismo popular! ¡Tenemos la palabra y la decisión! ¡Activate!
Nadie, que no sea mezquino, podría poner en duda los esfuerzos sobrehumanos de la vanguardia de la MUD para lograr esos avances políticos y electorales en el campo de la disidencia venezolana y más aún, lo admirable de su conducta, por haber podido soportar estoicamente por espacio de 15 años las distintas oleadas represivas, acosos, persecuciones, hostigamiento y descalificaciones de toda índole por parte del régimen. No obstante, los procesos vividos, requieren de una severa dosis de reflexión y debate para poder extraer las lecciones enriquecedoras, que permitan ahora mayores avances del proyecto emprendido en esta etapa.
Identificar cuáles han sido las debilidades y fortalezas, las amenazas y oportunidades, para poder elaborar nuevas políticas, estrategias y sobre todo valorar con exactitud el rol que debe jugar la vanguardia disidente, para sacar lucidez del brillo del sol en pro de la participación ciudadana organizada. O también cómo dar ese salto cualitativo de la mera conducta electoralista a la inserción en las luchas sociales diarias de los ciudadanos, en la defensa de sus derechos, que son groseramente arrebatados por los mercenarios de la actual y arrogante élite de poder en el país.
Hay condiciones objetivas (crisis socioeconómica, política, institucional y moral) y subjetivas (hastiados y por deseos de cambio) en el contexto nacional que serían de gran provecho para contribuir a acelerar ese proceso del despertar colectivo, ante un pueblo que en una porción muy importante, todavía luce confundido por la labor realizada por los aparatos propagandísticos del oficialismo “castro-chavecista-madurista”; que utilizan con descaro las lecciones aprendidas del nazi-fascista alemán Gobbels, quién con maestría en el manejo de las artes del engaño y la manipulación; supo mantener por buen tiempo acciones alienantes que dejaron huella negativa en la conciencia colectiva del pueblo alemán, en aquella época aciaga para la humanidad entera.
La tesis del liderazgo colectivo y la de establecer mecanismo idóneos para la participación real y organizada de los ciudadanos cobra vigencia. La propuesta que rueda por el país de la convocatoria a una Asamblea Constituyente, se convierte el mecanismo ideal para que juntos contribuyamos a darle una salida pacífica, democrática y constitucional a la actual crisis y caos nacional por la cual atraviesa la República.
¡El debate y la acción colectiva suben al pedestal del protagonismo popular! ¡Tenemos la palabra y la decisión! ¡Activate!
lunes, 3 de febrero de 2014
CRECE DESCONTENTO POPULAR CONTRA DESGOBIERNO TIRÁNICO
Quizás una de las mayores paradojas por la cual atraviesa Venezuela en la actualidad es la de que, quiénes llegaron al poder en 1999 enarbolando las banderas de la redención social para los oprimidos ante la pobreza, mayor democracia y un nacionalismo a ultranza; pasado 15 años, los frutos, dado su actuación ¡no de gobernar, sino de desgobernar!, sean todo lo contrario a los ofrecido a los nacionales: pobreza y caos social creciendo silvestre, despotismo “militaroide” asfixiante y una evidente conducta entreguista, por parte de la élite que usurpa el poder absoluto del Estado, al régimen dictatorial castrista-cubano. En consecuencia, razones sobran para que sea la calle, en un proceso auténticamente constituyente de participación ciudadana; el escenario político ideal para que se diriman las contradicciones a favor de conquistar la reinstitucionalización constitucional del país, se enfrente con seriedad a la pobreza, al desastre nacional agobiante y se libere a la República de ataduras extranjeras.
Las últimas medidas económicas de Maduro, el heredero por vía “dedocrática” del fallecido Chávez, es la vitrina al colectivo nacional, de que ha perdido totalmente la brújula, porque sólo se limitado a seguir las instrucciones al pie de la letra de los Castro, quiénes desde hace muchos materializaron el fracaso de su rancio Proyecto del “socialismo real”, cuando se puede observar hoy en cada rincón de esta isla del Caribe, la dramática situación de miseria, ruina y atraso en que sobreviven millones de cubanos, después de 58 años de desgobierno de estos barbudos miserables.
El control absoluto por parte del Estado, tanto en Cuba cómo en Venezuela, hasta de los suspiros de la gente, ha sido la gota que derramó el agua del vaso de esas ansias de libertad intrínseco en cada ser humano. Y que la represión, la cárcel o la muerte inducida, no han podido doblegar a esta disidencia democrática indomable, que en medio de la “sangre y el fuego”, cada día suma a favor de que salga -por fin- ese sol del futuro democrático, de progreso y de bienestar integral para todos. Y cómo dice la poesía de Neruda: “Cuando esté recién lavado el mundo/nacerán otros ojos en el agua/y crecerá sin lágrimas el trigo/
Los llamados a la “unidad nacional y al diálogo” por parte de Maduro, sin duda, responden a una táctica dilatoria para intentar reoxigenarse políticamente, ante el eclipse total de su desgobierno por la carestía de los productos básicos, la inflación agobiante, la inseguridad y violencia por el hampa irrefrenable, los apagones de la electricidad, el desempleo desatado, los pésimos servicios públicos y; porque la corrupción, el derroche y la ineptitud oficial se dan de la mano para proyectar esa imagen dantesca de un desgobierno que cayó en una situación de naufragio, sin que la orilla se vea en el horizonte.
Hasta los propios partidarios rojitos de una porción de la tripulación le gritan ¡basta ya de mentiras! ¡Queremos tierra, tierra, tierra…! O cómo dice Neruda, en otra de sus poesías eternas: “Sed del fuego, abrasadora multitud del estío/que construye un Edén con unas cuantas hojas, /porque la tierra de rostro oscuro no quiere sufrimientos/”
Las últimas medidas económicas de Maduro, el heredero por vía “dedocrática” del fallecido Chávez, es la vitrina al colectivo nacional, de que ha perdido totalmente la brújula, porque sólo se limitado a seguir las instrucciones al pie de la letra de los Castro, quiénes desde hace muchos materializaron el fracaso de su rancio Proyecto del “socialismo real”, cuando se puede observar hoy en cada rincón de esta isla del Caribe, la dramática situación de miseria, ruina y atraso en que sobreviven millones de cubanos, después de 58 años de desgobierno de estos barbudos miserables.
El control absoluto por parte del Estado, tanto en Cuba cómo en Venezuela, hasta de los suspiros de la gente, ha sido la gota que derramó el agua del vaso de esas ansias de libertad intrínseco en cada ser humano. Y que la represión, la cárcel o la muerte inducida, no han podido doblegar a esta disidencia democrática indomable, que en medio de la “sangre y el fuego”, cada día suma a favor de que salga -por fin- ese sol del futuro democrático, de progreso y de bienestar integral para todos. Y cómo dice la poesía de Neruda: “Cuando esté recién lavado el mundo/nacerán otros ojos en el agua/y crecerá sin lágrimas el trigo/
Los llamados a la “unidad nacional y al diálogo” por parte de Maduro, sin duda, responden a una táctica dilatoria para intentar reoxigenarse políticamente, ante el eclipse total de su desgobierno por la carestía de los productos básicos, la inflación agobiante, la inseguridad y violencia por el hampa irrefrenable, los apagones de la electricidad, el desempleo desatado, los pésimos servicios públicos y; porque la corrupción, el derroche y la ineptitud oficial se dan de la mano para proyectar esa imagen dantesca de un desgobierno que cayó en una situación de naufragio, sin que la orilla se vea en el horizonte.
Hasta los propios partidarios rojitos de una porción de la tripulación le gritan ¡basta ya de mentiras! ¡Queremos tierra, tierra, tierra…! O cómo dice Neruda, en otra de sus poesías eternas: “Sed del fuego, abrasadora multitud del estío/que construye un Edén con unas cuantas hojas, /porque la tierra de rostro oscuro no quiere sufrimientos/”
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