Coincido con algunos analistas de gran prestigio: las elecciones regionales del 16D serán históricas y decisivas para los dos grandes bandos de la polarización. Chávez insistirá con todo lo que esté a su alcance, incluyendo el abuso de poder, corruptelas inadmisibles con los recursos de la nación y tropelías de cualquier índole para tratar de avanzar en su proyecto centralizador y unipersonal, a través de la implantación del Estado Comunal, que se colocaría a su incondicional servicio.
Y por otro lado, quienes hemos abrazado la opción de la Alternativa Democrática, bajo esa situación adversa de desequilibrio y desigualdad, pero que luchamos por no ceder ni un ápice de los espacios conquistados en el proceso de descentralización de la provincia venezolana, posibilidades de ampliación de éste y de la auténtica participación protagónica y democrática de los ciudadanos en las grandes decisiones en la fijación del rumbo de la nación. ¡Eso es lo que está en juego en los comicios regionales de diciembre, por lo tanto lo demás es secundario y subalterno!
En consecuencia la estrategia de fortalecer la confusión, escepticismo, desmotivación y desmovilización en las filas de los opositores y disidentes, le cae como anillo al dedo a Chávez y su élite de incondicionales para lograr su objetivo político de tratar de arrebatar los espacios conquistados por sus adversarios en Táchira, Zulia, Miranda, Amazonas, Nueva Esparta, Monagas, Lara , Mérida y Carabobo. Y con reales posibilidades en Bolívar y Anzoátegui.
Por esa razón, nada nos debe extrañar del oficialismo ni siquiera los dislates del CNE, descaradamente parcializado con las migraciones ilegales, para favorecer al partido de gobierno. El intento de inhabilitar a Henry Falcón en Lara o al “Gato Briceño” en Monagas. O mejor, la aprobación de inmensos recursos financieros dizque para beneficiar a las comunidades del país, cuando el trasfondo claro es la trasferencia directa de recursos siderales para la campaña regional de los delfines de Chávez, seleccionados por cierto, por la concepción y método de la “dedocracia” del inquilino de Miraflores.
El cacareado Estado Comunal es una mala copia de los “comités de la revolución cubana” o de los denominados “soviets” del fracasado modelo del socialismo real de la Rusia de antaño. Estos dos modelos dizque revolucionarios se vinieron a menos, cuando se transformaron en meras caricaturas de “participación popular” porque, al final, todo lo decidían las élites gobernantes desde el Estado, para beneficio de sus intereses y privilegios grupales e individuales, en desmedro del interés colectivo y de las mayorías nacionales irredentas. Chávez pretende reeditar esos adefesios en Venezuela, implantando las figuras de las “comunas” en cada región y, de esa manera atornillarse en el poder autocrático hasta que el cuerpo aguante.
La descentralización en cambio, ha sido una conquista de la provincia venezolana, que cansada del centralismo despótico, avasallante y antidemocrático, logró la transferencia de competencias y recursos que han hecho posible un proceso interesante de participación ciudadana en los entes del Estado descentralizado, para impulsar la solución de problemas sociales concretos en materia de salud, educación, seguridad ciudadana, económico-productivo; infraestructura y vialidad; servicios públicos, cultura, deporte y recreación; entre otros. Sin duda, un proceso democratizador del poder, sin mesías despóticos y enfermos de poder absoluto. ¡Ese es el dilema¡ ¡Tú decides el 16D! ¡No hay otra opción!
sábado, 27 de octubre de 2012
domingo, 14 de octubre de 2012
“DEDOCRACIA” VS DEMOCRACIA EN ELECCIONES REGIONALES
El debate en relación a las dos visiones existentes en Venezuela sobre la sociedad y el Estado no pierden vigencia en la actualidad y tampoco pueden formar parte del llamado “a la no confrontación” después de los resultados de los comicios presidenciales; porque la dinámica política, a propósito de las elecciones regionales a realizarse en diciembre, ha puesto sobre el tapete de la opinión pública nacional la discusión “obligatoria” entre la concepción “dedocrática” de “Chávez” para designar, por ejemplo, a los candidatos del Psuv a Gobernadores y la concepción de los factores democráticos que, a través de elecciones primarias muy concurridas, escogieron a sus abanderados para cada entidad regional.
De esta manera Chávez y la élite incondicional que lo acompaña, entre gallos y media noche, seleccionaron a los delfines que seguirían a ciegas, los designios del mandamás de Miraflores en las diferentes regiones del país; sin siquiera tener la más mínima consideración de que sí los mismos eran oriundos o no del estado o, peor aún sí estaban consustanciados o no con la realidad concreta de éstas. Eso no importó, lo que prevaleció fue la incondicionalidad o lealtad con el denominado “proceso” o mejor, con la sumisión al caudillo. Aquello de la cacareada “democracia protagónica y participativa” o el ejercicio de la “soberanía popular” fue echado, pues de un plumazo, al cesto de la basura.
Por eso en los corrillos populares, se difunde silvestre la versión del desconocimiento del caraqueño y boliburgues Istúriz de dónde queda el río Neverí en Anzoátegui. De un Aissami sobre la realidad de Aragua. O del rechazado Ameliach, incluso por los partidarios de su propio partido, de lo ocurre y padece Carabobo. De la actual Ministra de Asuntos Indígenas, la Maldonado en lo que respecta a las particularidades complejas del Amazonas venezolano. De la Santaella del Delta Amacuro impuesta para Monagas. O Jaua en Miranda. Para sólo mencionar algunos referentes de los candidatos a gobernadores impuestos por la “dedocracia” de Chávez. Por cierto, la mayoría de los candidatos impuestos son militares, lo cual fortalece la tesis de un gobierno “autocrático militarista”.
En contraste, la Alternativa Democrática, en elecciones primarias libres y democráticas, seleccionó a todos los candidatos oriundos de sus respectivas regiones y líderes naturales: Sira Barreto para Anzoátegui. Ricardo Mardo para Aragua. Salas Feo, Carabobo. Liborio Guarulla, indígena nacido en su propia su tierra, para Amazonas. Soraya Hernández, monaguense de pura cepa para Monagas. Capriles, auténtico, brillante y consolidado líder nacional, repite como candidato para Miranda. O Hernán Nuñez, auténtico sucrense para Sucre. Ellos y todos los demás electos si son unos verdaderos “trabucos”, porque representan el liderazgo democrático y auténtico de sus respectivas entidades regionales.
Ya sabemos que la lucha es dura, pero las elecciones regionales presentan particularidades distintas a las presidenciales, porque los seleccionados por la Alternativa Democrática, como afirmará Américo Martín, “son líderes certificados, gozan de la autenticidad y legitimidad que proporcionan los votos. ¿Y los del gobierno? Lo saben hasta las piedras, renunciaron al derecho de elegir y ser elegidos, terminaron de entregar su soberanía al gran demiurgo…diría uno, al “dedócrata”. Jamás, pues, hay que renunciar a la lucha, ni a las oportunidades. ¡Venceremos!
De esta manera Chávez y la élite incondicional que lo acompaña, entre gallos y media noche, seleccionaron a los delfines que seguirían a ciegas, los designios del mandamás de Miraflores en las diferentes regiones del país; sin siquiera tener la más mínima consideración de que sí los mismos eran oriundos o no del estado o, peor aún sí estaban consustanciados o no con la realidad concreta de éstas. Eso no importó, lo que prevaleció fue la incondicionalidad o lealtad con el denominado “proceso” o mejor, con la sumisión al caudillo. Aquello de la cacareada “democracia protagónica y participativa” o el ejercicio de la “soberanía popular” fue echado, pues de un plumazo, al cesto de la basura.
Por eso en los corrillos populares, se difunde silvestre la versión del desconocimiento del caraqueño y boliburgues Istúriz de dónde queda el río Neverí en Anzoátegui. De un Aissami sobre la realidad de Aragua. O del rechazado Ameliach, incluso por los partidarios de su propio partido, de lo ocurre y padece Carabobo. De la actual Ministra de Asuntos Indígenas, la Maldonado en lo que respecta a las particularidades complejas del Amazonas venezolano. De la Santaella del Delta Amacuro impuesta para Monagas. O Jaua en Miranda. Para sólo mencionar algunos referentes de los candidatos a gobernadores impuestos por la “dedocracia” de Chávez. Por cierto, la mayoría de los candidatos impuestos son militares, lo cual fortalece la tesis de un gobierno “autocrático militarista”.
En contraste, la Alternativa Democrática, en elecciones primarias libres y democráticas, seleccionó a todos los candidatos oriundos de sus respectivas regiones y líderes naturales: Sira Barreto para Anzoátegui. Ricardo Mardo para Aragua. Salas Feo, Carabobo. Liborio Guarulla, indígena nacido en su propia su tierra, para Amazonas. Soraya Hernández, monaguense de pura cepa para Monagas. Capriles, auténtico, brillante y consolidado líder nacional, repite como candidato para Miranda. O Hernán Nuñez, auténtico sucrense para Sucre. Ellos y todos los demás electos si son unos verdaderos “trabucos”, porque representan el liderazgo democrático y auténtico de sus respectivas entidades regionales.
Ya sabemos que la lucha es dura, pero las elecciones regionales presentan particularidades distintas a las presidenciales, porque los seleccionados por la Alternativa Democrática, como afirmará Américo Martín, “son líderes certificados, gozan de la autenticidad y legitimidad que proporcionan los votos. ¿Y los del gobierno? Lo saben hasta las piedras, renunciaron al derecho de elegir y ser elegidos, terminaron de entregar su soberanía al gran demiurgo…diría uno, al “dedócrata”. Jamás, pues, hay que renunciar a la lucha, ni a las oportunidades. ¡Venceremos!
jueves, 4 de octubre de 2012
COBA Y MANIPULACIÓN EN EL DISCURSO “CHAVECISTA”
Esteban perdió la calle de una manera abismal, porque el discurso carece de credibilidad ante el país. Por ello sólo se remite a repetir incesantemente las mentiras de siempre, acudir a las consabidas manipulaciones teatrales y a apelar con desespero a las amenazas en contra de los adversarios políticos.
La realidad mostrada por los pésimos resultados de 14 años al frente de la gestión de gobierno resulta a todas luces inocultable para el personaje de Sabaneta ante la vindicta pública. No obstante, el control absoluto que ha tenido del aparato de Estado, la administración de inmensos recursos provenientes de la renta petrolera, el dominio prevalente de la mayoría de los medios de comunicación social y de porciones significativas de la sociedad organizada venezolana.
En la presente campaña electoral las cobas o mentiras han cobrado inusitada vigencia en el discurso del candidato “gobiernero”, al tratar de hacer ver a los nacionales que requiere de seis años más en el poder para cumplir con su “gran obra de gobierno de acabar con la pobreza”, dizque consolidar la “revolución socialista” y lograr que reine la cacareada “felicidad” en el país.
Capriles por cierto, el candidato de la Alternativa Democrática, se ha encargado en cada pueblo, ciudad o comunidad que visita; de enrostrarle a Chávez el rosario de promesas incumplidas en materia de seguridad, empleo, educación, salud, infraestructura y vialidad. Amén de los casos emblemáticos de corruptelas y derroche sin límites de la riqueza nacional. O el hecho evidente del fortalecimiento de la dependencia nacional ante la desmesurada política de importación de alimentos, armamentismo desenfrenado, conducta entreguista al régimen cubano o carrera impresionante de endeudamiento externo con China y Rusia, a cambio de petróleo a futuro.
La impresionante propaganda y publicidad oficialista en la presente contienda electoral y el contenido del verbo del candidato “gobiernero”, amparado en un ventajismo sin precedentes, por el uso indebido de los recursos financieros y bienes de la República; han asumido la bochornosa tarea de manipular, por ejemplo, el Programa de Gobierno de Capriles, presentándolo como un supuesto “paquete neoliberal”, cuestión a todas luces muy alejado de la realidad.
El trasfondo de la maniobra: que la gente pase por alto el mamotreto del Programa de Chávez, cuyo contenido sólo se limita a resaltar las repetitivas consignas “Fidelistas” de “amor por la humanidad y el planeta”. Cuestión absolutamente falsa, cuando se hurga las interioridades de la realidad de los regímenes autocráticos de Cuba y Venezuela, donde lo que ha prevalecido es el desamor por su propia gente por la pobreza prevaleciente, negación de los derechos laborales de los trabajadores, violación de los derechos humanos, ausencia de libertades democráticas y deterioro estructural de esas dos naciones. ¡La prometida “felicidad” nunca ha aparecido por ninguna parte! ¡Cháchara y manipulación ideológica y política con la intencionalidad de que estos paradigmas autocráticos sigan reinando! ¡Basta Ya¡ ¡El cambio va!
La realidad mostrada por los pésimos resultados de 14 años al frente de la gestión de gobierno resulta a todas luces inocultable para el personaje de Sabaneta ante la vindicta pública. No obstante, el control absoluto que ha tenido del aparato de Estado, la administración de inmensos recursos provenientes de la renta petrolera, el dominio prevalente de la mayoría de los medios de comunicación social y de porciones significativas de la sociedad organizada venezolana.
En la presente campaña electoral las cobas o mentiras han cobrado inusitada vigencia en el discurso del candidato “gobiernero”, al tratar de hacer ver a los nacionales que requiere de seis años más en el poder para cumplir con su “gran obra de gobierno de acabar con la pobreza”, dizque consolidar la “revolución socialista” y lograr que reine la cacareada “felicidad” en el país.
Capriles por cierto, el candidato de la Alternativa Democrática, se ha encargado en cada pueblo, ciudad o comunidad que visita; de enrostrarle a Chávez el rosario de promesas incumplidas en materia de seguridad, empleo, educación, salud, infraestructura y vialidad. Amén de los casos emblemáticos de corruptelas y derroche sin límites de la riqueza nacional. O el hecho evidente del fortalecimiento de la dependencia nacional ante la desmesurada política de importación de alimentos, armamentismo desenfrenado, conducta entreguista al régimen cubano o carrera impresionante de endeudamiento externo con China y Rusia, a cambio de petróleo a futuro.
La impresionante propaganda y publicidad oficialista en la presente contienda electoral y el contenido del verbo del candidato “gobiernero”, amparado en un ventajismo sin precedentes, por el uso indebido de los recursos financieros y bienes de la República; han asumido la bochornosa tarea de manipular, por ejemplo, el Programa de Gobierno de Capriles, presentándolo como un supuesto “paquete neoliberal”, cuestión a todas luces muy alejado de la realidad.
El trasfondo de la maniobra: que la gente pase por alto el mamotreto del Programa de Chávez, cuyo contenido sólo se limita a resaltar las repetitivas consignas “Fidelistas” de “amor por la humanidad y el planeta”. Cuestión absolutamente falsa, cuando se hurga las interioridades de la realidad de los regímenes autocráticos de Cuba y Venezuela, donde lo que ha prevalecido es el desamor por su propia gente por la pobreza prevaleciente, negación de los derechos laborales de los trabajadores, violación de los derechos humanos, ausencia de libertades democráticas y deterioro estructural de esas dos naciones. ¡La prometida “felicidad” nunca ha aparecido por ninguna parte! ¡Cháchara y manipulación ideológica y política con la intencionalidad de que estos paradigmas autocráticos sigan reinando! ¡Basta Ya¡ ¡El cambio va!
martes, 2 de octubre de 2012
MiGUEL, EL CAMPESINO DE LA “POBREZA CRÍTICA”
Cada día uno se convence de que muchas veces la realidad de la vida supera con creces a la ficción, de que el “Macondo” de los “Cien Años de Soledad” de García Márquez es superado de una manera increíble, al enterarnos de historias de la vida contadas hoy por personajes de carne y hueso, como el caso de Miguel Placencio, un campesino de 77 años, que vive en un caserío, bautizado por el mismo -“Lomo de los Rubios”- ubicado en las entrañas de las zonas rurales del estado Sucre, Municipio Andrés Mata. A dos kilómetros del Caserío más cercano, “Lomas de Sanguihuela, situado este último en la cima de una montaña, clima frio, con un verdor extraordinario de su vegetación y dónde la acción permanente de vientos incesantes hacen mecer con fuerza a los árboles de todos los tamaños.
Recientemente, en una de las tantas visitas que he hecho en este último caserío por razones familiares, participando en una de las tertulias que realizan diariamente los campesinos de la zona, contaba Miguel los avatares de su vida personal. Desde el asombroso hecho de haber sido abandonado por su madre en una “cueva de cachicamos” y encontrado por sus abuelos rodeado de maleza y moscas; hasta de dar gracias a Dios de haber vivido y a sus abuelos por crearlo, con el concurso –agregó- de las pequeñas siembras de siempre de café, caña de azúcar, plátano, ocumo, yuca, mapuey y de plantas medicinales.
Nunca fui a una escuela –decía Miguel- y jamás aprendí a leer ni a escribir. De un manantial que nos queda cerca, hemos sobrevivido seis miembros de la familia, quienes vivimos hacinados en un ranchito construido por nosotros mismos, de paredes de barro y techo de zinc. Jamás hemos tenido una nevera. Y las pocas veces que llega el fluido eléctrico, éste no cuenta con la fuerza suficiente para mover ese aparato. Un “radiecito” y un pequeño televisor han sido sus eternos compañeros de ocasión.
Tampoco cuentan con vías de penetración, porque han vivido por siempre del “olvido” de los gobiernos del pasado y de los 14 años del presente gobierno dizque “revolucionario”. Los caminos o trochas han sido sus fieles compañeros para comunicarse con la llamada “civilización”. Y con la práctica del trueque con los habitantes de los caseríos contiguos, intercambian productos agrícolas por ropa usada y por otros enseres para la vida.
El caso del campesino Miguel, es una muestra más –diría uno- de que la pobreza estructural se encuentra intacta en nuestro país y de cómo los gobiernos sólo colocan pañitos calientes para que la fiebre social no eleve su temperatura de la masificación de las protestas sociales, que ponga en peligro los privilegios del poder de las élites. En paradoja el gobierno actual, por ejemplo, priorizó en el derroche de los recursos petroleros en regaladeras a diestra y siniestra a otros países en escuelas, hospitales, vías de penetración, ambulancias, plantas eléctricas, viviendas y pare usted de contar.
Amén de las compras dispendiosas de chatarra militar a potencias extranjeras, la corrupción, el clientelismo y paternalismo de estado a un clímax vergonzoso. Verbigracia ese proceso enloquecido de endeudamiento, que podría atar las manos de Capriles, quien se vislumbra, incluso entre los campesinos de Sucre, como el próximo Presidente de Venezuela, en esa búsqueda incesante de las mayorías nacionales por un futuro mejor, de progreso y bienestar para todos.
Recientemente, en una de las tantas visitas que he hecho en este último caserío por razones familiares, participando en una de las tertulias que realizan diariamente los campesinos de la zona, contaba Miguel los avatares de su vida personal. Desde el asombroso hecho de haber sido abandonado por su madre en una “cueva de cachicamos” y encontrado por sus abuelos rodeado de maleza y moscas; hasta de dar gracias a Dios de haber vivido y a sus abuelos por crearlo, con el concurso –agregó- de las pequeñas siembras de siempre de café, caña de azúcar, plátano, ocumo, yuca, mapuey y de plantas medicinales.
Nunca fui a una escuela –decía Miguel- y jamás aprendí a leer ni a escribir. De un manantial que nos queda cerca, hemos sobrevivido seis miembros de la familia, quienes vivimos hacinados en un ranchito construido por nosotros mismos, de paredes de barro y techo de zinc. Jamás hemos tenido una nevera. Y las pocas veces que llega el fluido eléctrico, éste no cuenta con la fuerza suficiente para mover ese aparato. Un “radiecito” y un pequeño televisor han sido sus eternos compañeros de ocasión.
Tampoco cuentan con vías de penetración, porque han vivido por siempre del “olvido” de los gobiernos del pasado y de los 14 años del presente gobierno dizque “revolucionario”. Los caminos o trochas han sido sus fieles compañeros para comunicarse con la llamada “civilización”. Y con la práctica del trueque con los habitantes de los caseríos contiguos, intercambian productos agrícolas por ropa usada y por otros enseres para la vida.
El caso del campesino Miguel, es una muestra más –diría uno- de que la pobreza estructural se encuentra intacta en nuestro país y de cómo los gobiernos sólo colocan pañitos calientes para que la fiebre social no eleve su temperatura de la masificación de las protestas sociales, que ponga en peligro los privilegios del poder de las élites. En paradoja el gobierno actual, por ejemplo, priorizó en el derroche de los recursos petroleros en regaladeras a diestra y siniestra a otros países en escuelas, hospitales, vías de penetración, ambulancias, plantas eléctricas, viviendas y pare usted de contar.
Amén de las compras dispendiosas de chatarra militar a potencias extranjeras, la corrupción, el clientelismo y paternalismo de estado a un clímax vergonzoso. Verbigracia ese proceso enloquecido de endeudamiento, que podría atar las manos de Capriles, quien se vislumbra, incluso entre los campesinos de Sucre, como el próximo Presidente de Venezuela, en esa búsqueda incesante de las mayorías nacionales por un futuro mejor, de progreso y bienestar para todos.
lunes, 24 de septiembre de 2012
DOMINGO ALBERTO RANGEL Y EL FALSO “SOCIALISMO” DE CHÁVEZ
El fallecimiento de Domingo Alberto Rangel, sin duda, es una noticia lamentable para quienes tuvimos la dicha de conocerlo personalmente en múltiples batallas en la lucha por un mundo mejor, de nutrirnos de su abultada experiencia política, de los contenidos de sus enriquecedores decenas de libros e incontables artículos de opinión por la prensa escrita, que no dejaban duda de su firme convicción revolucionaria, añejada siempre por la irreverencia de sus posturas ideopolíticas, que jamás dieron cuartel, por ejemplo, a desnudar con su dialéctica, por su sólida formación marxista, a la farsa o gran estafa que representa hoy el modelo “socialista” de Chávez, al cual denominó sin cortapisa la de reunir las características de un cierto perfil de “fascismo militarista”.
Domingo Alberto, con su encendido verbo y prolija escritura, dejó sin la hoja de parra para que se tapara el pudor al huésped de Miraflores, a quien no tuvo consideración alguna de señalarlo como un peón más del juego de ajedrez geopolítico del capitalismo globalizado, representados por los imperios de EEUU, China y Rusia, que hoy por hoy, conformaban un sólo engranaje para repartirse el mundo, en correspondencia con sus intereses egoístas.
Solía decir que, salir el gobierno de Chávez de las garras de los gringos y entramparse en los tentáculos de rusos y chinos, era una nueva forma de dependencia al capitalismo imperial; de entrega absoluta de la soberanía nacional a estos países, a través de los grandes negocios petroleros “chimbos”, adquisición de chatarra militar y endeudamiento sin límite.
Igualmente, armado de esa inteligencia envidiable para el análisis, decía que todo régimen capitalista imperial o dependiente mantenía por su naturaleza social, un sistema de explotación, especialmente hacia la clase obrera. Y señalaba el ejemplo del imperio chino, donde el proletariado era obligado a laborar hasta más de 12 horas diarias o, el hecho del escamoteo descarado, por parte del régimen Capitalista de Estado Chavista, de los derechos de ley de los trabajadores públicos.
La integridad y ética de Domingo Rangel como intelectual, él mismo la puso a prueba, para el asombro de todos, en un país con escasez de estas virtudes; cuando afirmó que en la presente coyuntura del desarrollo del sistema capitalista y del socialista, éste último tenía las de perder, porque su dinamismo se estancó y porque el capitalismo ha logrado todo lo contrario, mostrando su absoluta superioridad. Me duele decirlo –llegó a afirmar hace algunos meses en uno de sus escritos por el Semanario “Quinto Día”- pero es así. Independientemente –remató- que mantenga mis convicciones revolucionarias.
¡El brillo intelectual de este insigne político, historiador y escritor seguirá siendo un faro inmortal para la decencia como valor socio-histórico de ésta y futuras generaciones de venezolanos!
Domingo Alberto, con su encendido verbo y prolija escritura, dejó sin la hoja de parra para que se tapara el pudor al huésped de Miraflores, a quien no tuvo consideración alguna de señalarlo como un peón más del juego de ajedrez geopolítico del capitalismo globalizado, representados por los imperios de EEUU, China y Rusia, que hoy por hoy, conformaban un sólo engranaje para repartirse el mundo, en correspondencia con sus intereses egoístas.
Solía decir que, salir el gobierno de Chávez de las garras de los gringos y entramparse en los tentáculos de rusos y chinos, era una nueva forma de dependencia al capitalismo imperial; de entrega absoluta de la soberanía nacional a estos países, a través de los grandes negocios petroleros “chimbos”, adquisición de chatarra militar y endeudamiento sin límite.
Igualmente, armado de esa inteligencia envidiable para el análisis, decía que todo régimen capitalista imperial o dependiente mantenía por su naturaleza social, un sistema de explotación, especialmente hacia la clase obrera. Y señalaba el ejemplo del imperio chino, donde el proletariado era obligado a laborar hasta más de 12 horas diarias o, el hecho del escamoteo descarado, por parte del régimen Capitalista de Estado Chavista, de los derechos de ley de los trabajadores públicos.
La integridad y ética de Domingo Rangel como intelectual, él mismo la puso a prueba, para el asombro de todos, en un país con escasez de estas virtudes; cuando afirmó que en la presente coyuntura del desarrollo del sistema capitalista y del socialista, éste último tenía las de perder, porque su dinamismo se estancó y porque el capitalismo ha logrado todo lo contrario, mostrando su absoluta superioridad. Me duele decirlo –llegó a afirmar hace algunos meses en uno de sus escritos por el Semanario “Quinto Día”- pero es así. Independientemente –remató- que mantenga mis convicciones revolucionarias.
¡El brillo intelectual de este insigne político, historiador y escritor seguirá siendo un faro inmortal para la decencia como valor socio-histórico de ésta y futuras generaciones de venezolanos!
domingo, 23 de septiembre de 2012
PARADOJA ENTRE CHÁCHARA Y REALIDAD
Sociólogos, Antropólogos y Psicólogos Sociales, entre otros profesionales estudiosos de la conducta social de los venezolanos; coinciden en señalar varios aspectos paradójicos de la autoimagen socio-histórica positiva y negativa de los nacionales que van desde la valoración positiva por la “generosidad”, el “coraje” y el “igualitarismo” hasta por la presencia de rasgos negativos por “incompetencia”, ser “emotivos” y con fuertes rasgos de “autoritarios”.
No obstante lo dicho, éstos no son suficientes argumentos que puedan justificar en modo alguno que, quienes hayan aceptado cargos de responsabilidad pública, después de 14 años en el poder, se aparezcan ahora con las tablas en la cabeza o una cara de que yo no fui, por el estruendo fracaso al frente de la cacareada gestión gubernamental “revolucionaria”; sin que nada pase ante los ojos de la luz pública, tribunales de justicia y los comicios electorales del próximo 7-0.
Porque como asevera John Ruskin, “lo que creamos o lo que pensemos, al final no tiene mayor importancia. Lo único que realmente importa es lo que hacemos”. Y en el caso que nos ocupa, el único foco de atención del huésped de Miraflores ha sido la retórica abundante ideopolítica, estimular el culto a la personalidad, los cuentos mediáticos interminables y la de atornillarse en el poder cueste lo que cueste.
La mayoría de los diagnósticos sobre la realidad social venezolana, las protestas de todos los días de trabajadores y sectores comunitarios y, esos recorridos profusos de Capriles pueblo por pueblo, dan cuenta inequívoca de que una cosa son los teatros dicharacheros mediáticos de Chávez, donde idealiza a una Venezuela que no existe y, otra cosa es la crudeza infernal de una realidad de calamidades socio-económicas cotidianas, que explota en los rostros impávidos de los dizque “revolucionarios” de aire acondicionado, buenos sueldos y privilegiadas comodidades.
Pero la gran paradoja entre lo viejo del pasado autocrático representado por Chávez y lo nuevo de progreso y bienestar que representa Capriles, están allí plasmados en sus ofertas electorales, con sus Programas de Gobierno. El primero, como siempre, se queda en las nubes con la propuesta de construir un “socialismo” que salve al planeta y blablablá. Y el segundo, que no perdió la oportunidad de presentar un conjunto de propuestas realistas, factibles y creíbles –planteadas por las mayorías nacionales- que anhelan un cambio radical del rumbo del país en materia de seguridad, empleo, educación, salud, seguridad social y laboral; servicios públicos, infraestructura y vialidad y, que resuelva de una vez por todas, el grave problema de los apagones o crisis eléctrica nacional, entre otras.
¡La suerte está echada y dependerá de nuestra firme decisión de conquistar un futuro en democracia, libertad, justicia, bienestar y progreso!
No obstante lo dicho, éstos no son suficientes argumentos que puedan justificar en modo alguno que, quienes hayan aceptado cargos de responsabilidad pública, después de 14 años en el poder, se aparezcan ahora con las tablas en la cabeza o una cara de que yo no fui, por el estruendo fracaso al frente de la cacareada gestión gubernamental “revolucionaria”; sin que nada pase ante los ojos de la luz pública, tribunales de justicia y los comicios electorales del próximo 7-0.
Porque como asevera John Ruskin, “lo que creamos o lo que pensemos, al final no tiene mayor importancia. Lo único que realmente importa es lo que hacemos”. Y en el caso que nos ocupa, el único foco de atención del huésped de Miraflores ha sido la retórica abundante ideopolítica, estimular el culto a la personalidad, los cuentos mediáticos interminables y la de atornillarse en el poder cueste lo que cueste.
La mayoría de los diagnósticos sobre la realidad social venezolana, las protestas de todos los días de trabajadores y sectores comunitarios y, esos recorridos profusos de Capriles pueblo por pueblo, dan cuenta inequívoca de que una cosa son los teatros dicharacheros mediáticos de Chávez, donde idealiza a una Venezuela que no existe y, otra cosa es la crudeza infernal de una realidad de calamidades socio-económicas cotidianas, que explota en los rostros impávidos de los dizque “revolucionarios” de aire acondicionado, buenos sueldos y privilegiadas comodidades.
Pero la gran paradoja entre lo viejo del pasado autocrático representado por Chávez y lo nuevo de progreso y bienestar que representa Capriles, están allí plasmados en sus ofertas electorales, con sus Programas de Gobierno. El primero, como siempre, se queda en las nubes con la propuesta de construir un “socialismo” que salve al planeta y blablablá. Y el segundo, que no perdió la oportunidad de presentar un conjunto de propuestas realistas, factibles y creíbles –planteadas por las mayorías nacionales- que anhelan un cambio radical del rumbo del país en materia de seguridad, empleo, educación, salud, seguridad social y laboral; servicios públicos, infraestructura y vialidad y, que resuelva de una vez por todas, el grave problema de los apagones o crisis eléctrica nacional, entre otras.
¡La suerte está echada y dependerá de nuestra firme decisión de conquistar un futuro en democracia, libertad, justicia, bienestar y progreso!
jueves, 20 de septiembre de 2012
PROGRAMA DE CHÁVEZ O CHÁCHARA REPETITIVA
Sin duda, leer y analizar el Programa de Gobierno de Chávez, es pasearnos por los 14 años de desgobierno dizque “socialista y revolucionario”. No hay nada novedoso en su contenido. Más aún ni siquiera cuidaron la forma de la presentación, que se reduce a la misma fraseología panfletaria repetitiva de siempre que, al contrastarla con la trágica realidad del país en todos los ámbitos, uno llega a la nostálgica conclusión de que fueron años perdidos con el “chavecismo”, que costará a todos los venezolanos “Dios y su ayuda” recuperarlos, para generar bienestar y progreso.
De esta manera, se repite lo que hemos escuchado siempre: “cambiar las relaciones se producción capitalista por las socialistas”. Y ya sabemos que Chávez, por el contrario, no ha cambiado el modelo socio-económico, porque el paradigma sigue siendo capitalista (por cierto del más salvaje) al no reconocer siquiera los derechos de la masa laboral y de los pobres del país que claman por justicia social.. Con el añadido de poner todo el Estado a su incondicional servicio, valiéndose de los recursos de la renta petrolera. Al igual que en Cuba, el trasfondo del programa es la de avanzar con más fuerza hacia una economía improductiva, paternalista y excluyente de una mayoría de la población que no se pone la “camisa roja”.
El concepto y principios de la “democracia participativa y protagónica” hace tiempo que fue sustituida por el concepto de obediencia servil al caudillo y a todo él ordena y diga que deba hacerse. En consecuencia es una mentira de Chávez la propuesta programática de una “democracia directa y la de un nuevo Estado”. El “Estado de derecho y de justicia” lo concibe asociado a los mandatos y caprichos de él; ¿o no?
Luego plantea reforzar la “soberanía nacional”, a través del “Petróleo y la producción de alimentos”. Pero sí la riqueza petrolera la ha dilapidado en estos años de desgobierno. Y expropió y quebró a los productores del campo. No existe tal “soberanía” ni se vislumbran cambios. Chávez lo que ha hecho es entregar, sin apego a ningún “corazón de patria” millones y millones de barriles de petróleo, a través de la firma de convenios chimbos”, a las transnacionales y a países como China, Rusia, Cuba y otros. Verbigracia la triste realidad de que el 80% de los alimentos que importamos provienen del extranjero. Ni se diga la dependencia en ciencia y tecnología.
La otra propuesta en dicho Programa es la de “revertir las devastadoras causas y efectos de la crisis ambiental planetaria”. Y ello lo que da es risa, porque ni siquiera su Gobierno ha sido capaz de ejecutar planes exitosos preventivos, de inversión, descontaminación, mantenimiento y de buena gerencia para evitar, por ejemplo, los graves derrames petroleros ocurridos en distintas zonas del país (Monagas, Anzoátegui, Zulia…), que han causado daños irreversibles en ríos, flora, fauna y servicios de agua para el consumo humano. Amén de la presencia de elementos tóxicos y contaminantes en las aguas para el consumo de los ciudadanos en represas, embalses y lagos del país (Carabobo, Zulia, Caracas; entre otros). Así mismo los garimpeiros brasileños siguen haciendo de la suya al causar graves daños a la Cuenca Amazónica, sin que el “corazón de la patria” se haya inmutado en la defensa de la soberanía nacional.
A los más graves problemas del país: “inseguridad y apagones eléctricos”, apenas le dedicaron ciertas líneas, donde se repiten las mismas propuestas fracasadas, que han mantenido a los venezolanos en ascuas durante todos estos años y, que les han ocasionado daños irreversibles a sus condiciones y calidad de vida.
Un Programa pues, de un primitivo Capitalismo de Estado, con una mezcla de aspectos del “socialismo real cubano”. Pero en esencia es un Programa repetitivo, personalista, autocrático, excluyente, antidemocrático, antinacional, demagógico y panfletario. ¡Un mamotreto! La antítesis de este Programa de Chávez es el Programa de Gobierno democrático, de bienestar y progreso presentado por Capriles, que a todas luces será el próximo Presidente de la República. ¡Hay un camino diferente y de futuro promisorio! ¡No faltes a la cita del 7-0 para salir de este infierno!
De esta manera, se repite lo que hemos escuchado siempre: “cambiar las relaciones se producción capitalista por las socialistas”. Y ya sabemos que Chávez, por el contrario, no ha cambiado el modelo socio-económico, porque el paradigma sigue siendo capitalista (por cierto del más salvaje) al no reconocer siquiera los derechos de la masa laboral y de los pobres del país que claman por justicia social.. Con el añadido de poner todo el Estado a su incondicional servicio, valiéndose de los recursos de la renta petrolera. Al igual que en Cuba, el trasfondo del programa es la de avanzar con más fuerza hacia una economía improductiva, paternalista y excluyente de una mayoría de la población que no se pone la “camisa roja”.
El concepto y principios de la “democracia participativa y protagónica” hace tiempo que fue sustituida por el concepto de obediencia servil al caudillo y a todo él ordena y diga que deba hacerse. En consecuencia es una mentira de Chávez la propuesta programática de una “democracia directa y la de un nuevo Estado”. El “Estado de derecho y de justicia” lo concibe asociado a los mandatos y caprichos de él; ¿o no?
Luego plantea reforzar la “soberanía nacional”, a través del “Petróleo y la producción de alimentos”. Pero sí la riqueza petrolera la ha dilapidado en estos años de desgobierno. Y expropió y quebró a los productores del campo. No existe tal “soberanía” ni se vislumbran cambios. Chávez lo que ha hecho es entregar, sin apego a ningún “corazón de patria” millones y millones de barriles de petróleo, a través de la firma de convenios chimbos”, a las transnacionales y a países como China, Rusia, Cuba y otros. Verbigracia la triste realidad de que el 80% de los alimentos que importamos provienen del extranjero. Ni se diga la dependencia en ciencia y tecnología.
La otra propuesta en dicho Programa es la de “revertir las devastadoras causas y efectos de la crisis ambiental planetaria”. Y ello lo que da es risa, porque ni siquiera su Gobierno ha sido capaz de ejecutar planes exitosos preventivos, de inversión, descontaminación, mantenimiento y de buena gerencia para evitar, por ejemplo, los graves derrames petroleros ocurridos en distintas zonas del país (Monagas, Anzoátegui, Zulia…), que han causado daños irreversibles en ríos, flora, fauna y servicios de agua para el consumo humano. Amén de la presencia de elementos tóxicos y contaminantes en las aguas para el consumo de los ciudadanos en represas, embalses y lagos del país (Carabobo, Zulia, Caracas; entre otros). Así mismo los garimpeiros brasileños siguen haciendo de la suya al causar graves daños a la Cuenca Amazónica, sin que el “corazón de la patria” se haya inmutado en la defensa de la soberanía nacional.
A los más graves problemas del país: “inseguridad y apagones eléctricos”, apenas le dedicaron ciertas líneas, donde se repiten las mismas propuestas fracasadas, que han mantenido a los venezolanos en ascuas durante todos estos años y, que les han ocasionado daños irreversibles a sus condiciones y calidad de vida.
Un Programa pues, de un primitivo Capitalismo de Estado, con una mezcla de aspectos del “socialismo real cubano”. Pero en esencia es un Programa repetitivo, personalista, autocrático, excluyente, antidemocrático, antinacional, demagógico y panfletario. ¡Un mamotreto! La antítesis de este Programa de Chávez es el Programa de Gobierno democrático, de bienestar y progreso presentado por Capriles, que a todas luces será el próximo Presidente de la República. ¡Hay un camino diferente y de futuro promisorio! ¡No faltes a la cita del 7-0 para salir de este infierno!
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