Tirios y troyanos parecieran haber perdido la perspectiva en las convicciones y principios cuando, ante cualquier episodio de impacto nacional o internacional, asumen posturas que contradicen las banderas ideo-políticas que enarbolan en los discursos e incluso en su praxis social. Por ejemplo, comulgar con las prédicas de exaltación por la muerte de alguien, independientemente de que éste haya asumido conductas que pisotean los códigos legales o derechos básicos que tiene toda persona en una sociedad determinada; es sumamente criticable. Verbigracia de que se lesionan postulados y principios del derecho internacional o lo ético-religioso. Para muestra un botón: la actitud de “celebración y alegría” por la muerte del personaje señalado por actos de terrorismo internacional, Osama Bin Laden, especialmente por las masacres de ciudadanos norteamericanos en las Torres Gemelas de Nueva York.
Igualmente, para el caso de algunos adversarios al régimen de Chávez, también es cuestionable esa conducta de unirse a ese coro de la “alegría”, por una razón elemental: ¿no fustigan constantemente la exaltación desmedida que hace éste en contra de la vida?: “Patria, Socialismo o muerte”. Con lo cual ha contribuido a que se promueva a niveles inaceptables el odio, división y confrontación entre los nacionales. O para algunos analistas, lo dicho anteriormente ha sido “caldo de cultivo” en pro de la oleada de violencia que sacude al país y que lo coloca en los saldos rojos de las estadísticas internacionales.
Pero pasemos a la otra página: el caso Joaquín Pérez Becerra, Director de la Agencia ANNCOL, periodista de nacionalidad Sueca, con código rojo de la Interpol, por la supuesta conexión con la guerrilla colombiana. Las críticas al gobierno de Chávez han tenido eco nacional e internacionalmente (incluso en un importante sector de sus partidarios); por permitir su deportación a Colombia, sin ton ni son, violentando principios y convenios del Derecho Internacional Humanitario y del Derecho Internacional de Derechos Humanos. Además -dicen los entendidos- se le dejó indefenso y a merced del gobierno Colombiano, el cual lo estaría exhibiendo como un “trofeo de guerra” en la confrontación bélica que tiene con estos grupos irregulares. Amén de lo que pueda esperarse en la aplicación de métodos y acciones que pondrían en riesgo su propia vida.
En relación a este último caso, la más importante vocería cuestionadora del ámbito internacional la viene asumiendo el intelectual, otrora defensor del Chavismo hasta hace poco, Heinz Dieterich, quien de manera contundente expresa que Chávez ya está aceptando la reimposición de la Doctrina Monroe, con la macabra alianza con el Presidente Santos de Colombia y el Pentágono, negociando a cambio su permanencia en el poder.
En síntesis, ante tanta “tierrita” a los principios y convicciones…que ¡Dios nos agarre confesados!
lunes, 2 de mayo de 2011
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