martes, 20 de marzo de 2012

ESTADO “BOBO” O ESTADO PERVERSO

Habría que recordarle a la élite del poder central en Venezuela, que se autodefine como marxista-leninista, que fue el mismo Lenin, en su libro, “El Imperialismo Fase superior del Capitalismo”, quien se refirió al “Estado rentista” como un Estado del “capitalismo parasitario y en descomposición” y que ello se reflejaba en “todas las condiciones político-sociales de los países correspondientes”.

Y Venezuela, obviamente, por depender casi de una manera absoluta del petróleo y no poseer una economía diversificada, representa el clásico “Estado rentista”, con un claro perfil por su composición estructural de “capitalismo de Estado” y, en consecuencia “parasitario” y en descomposición”. Por lo tanto, para responderle a Chávez, valiéndome de la muletilla de contenidos de su catecismo doctrinal marxista-leninista: ¡jamás será un “Estado bobo”, sino perverso!

Además, en el páis en la presente etapa, atendiendo a estos procesos dinámicos de la globalización capitalista pasó, a lo que previó Karl Polanyi, de una “economía de mercado” a una “sociedad de mercado”, pero cumpliendo roles secundarios y útiles a los intereses de las grandes potencias como EEUU, Rusia y China y; en pro de los intereses oportunistas y de sobrevivencia del modelo autocrático del régimen cubano, el cual de una manera insólita e insolente direcciona ideo-políticamente el rumbo autocrático de la nación.

Con esa absoluta concentración del poder económico, financiero, institucional, político y social en manos del Estado venezolano y sus conexiones articuladas con la boliburguesía interna, transnacionales petroleras y gobiernos extranjeros, para el beneficio de estas élites, en desmedro de las mayorías nacionales; las perversiones de toda índole se pierden en el infinito.

Estas perversiones se conocen con cierta frecuencia y exactitud por los escándalos de corrupción, derroche desmedido de la riqueza nacional; crímenes ecológicos por derrames petroleros inexplicables; contaminación del agua que consume la población; apagones eléctricos; protestas sociales de calle ante la falta de respuestas a necesidades y demandas sociales. O por la sobreexplotación de la masa laboral, a la cual ni siquiera se le reconocen derechos laborales conquistados o lo básico que son sus salarios integrales. Verbigracia el desconocimiento a sus organizaciones sindicales y líderes naturales, a quienes por cierto se les acosa, persigue, encarcela o reprime.

En conclusión, no existe en Venezuela el “Estado Bobo”, sino el “Estado perverso”, dónde los “amos del valle” aprovechan las riendas de este inmenso poder para tratar de conservarlo como sea, al justificar planes represivos contra la disidencia y los ciudadanos, que en su gran mayoría queremos un cambio de fondo del modelo autocrático actual, por uno democrático y de libertades plenas en todos los ámbitos del quehacer social.



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