Con aviesa intención han venido callando progresivamente la voz de los medios y de la disidencia en general, a través de la represión con saña, procedimientos judiciales amañados, privando de la libertad a muchos críticos, luchadores políticos y sociales dignos y, hasta se cubre con la sangre de futuro las calles de Venezuela. Pero jamás podrán detener el viento indetenible de cambio que se expresa con fuerza en el seno de millones y millones de nacionales. Esa oleada de rebeldía incendió la pradera para ir pulverizando, en estos tiempos de Dios, a ese modelo fracasado de país del hambre, pobreza, ruina, corrupto, represor y perverso; que hoy por hoy lo representan los defensores de los intereses del régimen cubano, del “imperio chino”, de la boliburguesía roja rojita y de los enchufados de la actual estructura de poder de Miraflores .
Hay un sentimiento que recorre el alma nacional de exigir un ¡basta ya! ante tanta mediocridad en el ejercicio de la gestión gubernamental, al odio enfermizo, a las divisiones inducidas, a las mentiras y manipulaciones; y que se frene por siempre ese barco-nación que va a la deriva, que se hunde en el pantanal de la pobreza, la carestía de alimentos y medicinas, la inflación endemoniada, creciente desempleo y, ante ese manto de terror de la cultura de la violencia y la inseguridad que nos arropa a todos y, que nos amenaza con dejarnos sin el aliento de un futuro promisor.
El ¡No Hay! es el pan nuestro de cada día en cada rincón del país, porque se conformó un poder omnipotente de Estado, que se se adueñó de todo y donde apenas podemos sobrevivir de las importaciones de los alimentos, medicinas y otros rubros básicos. Con el agravante de la carencia de las divisas necesarias, que está haciendo posible de una manera planificada, esa vieja aspiración de los marxistas dictatoriales del régimen cubano del control absoluto de la conducta de los ciudadanos, so pena de suspenderle el racionado mendrugo de pan. Una nueva forma de esclavitud sin duda, pero disfrazada con la supuesta conquista del “mar de la felicidad” que jamás llegará; ni tampoco el cacareado, prometido y falso “Socialismo del Siglo XXI”.
Desde el referido “proceso revolucionario”, se han estado generando y ejecutando acciones direccionadas para ir apagando la voz de los ciudadanos, adónde una gran parte de ellos, sólo repiten como loros (por la vía de las imposiciones estatales o adoraciones míticas) las loas eternas al “Comandante Supremo”. O en el ámbito terrenal los loas a Maduro o a Diosdado, herederos mediocres del caudillo fallecido, que en esos procesos de adoctrinamiento “comunistoide” cubano, están convertidos en los mejores discípulos sumisos e incondicionales del Proyecto Venecuba.
Esa concepción tiránica del “militarismo” cubano se ha venido imponiendo, a su vez, a través del control de todo el poder mediático, para ponerlo al servicio del Estado absolutista. Y los pocos medios que quedan de la llamada “prensa libre”, se les acorrala con procedimientos irregulares, de no concederles las divisas para la adquisición de papel o porque en aras de la seguridad del Estado la tv y emisoras, sólo pueden divulgar informaciones de su total y absoluta conveniencia. La censura y la autocensura han funcionado con la eficacia de apagar progresivamente las informaciones diversas y ejercicio del pensamiento plural, siendo las redes sociales casi el único reducto de resistencia que queda de los gritos masivos diarios de exigencia de ¡libertad!
Pero los sueños de libertad no podrán ser arrebatados por la tiranía “militaroide” cubana, ni por los “colectivos armados” tarifados para segar la vida de los jóvenes y disidentes en rebeldía. La disidencia de millones contra este status quo rojo rojito criminal, corrupto, hambreador y pervertido se ha convertido en un tsunami irrefrenable de lucha en resistencia pacífica, democrática y constitucional por la libertad y un futuro radicalmente distinto.
El amor por la libertad tiene sabor eterno. Y parafraseando a Neruda, él lo ratifica con su poesía de siempre: Y así como no tuvo nacimiento/ no tiene muerte, es como un largo río,/sólo cambia de tierras y de labios (…) Y cuando esté recién lavado el mundo/nacerán otros ojos en el agua/y crecerá sin lágrimas el trigo/
lunes, 15 de diciembre de 2014
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